Hace una semana un amigo me envio por mail un link hacia un articulo que me parecio buenisimo, pero aun mejor me parecio la respuesta de uno de los comentaristas, y me parece tan sumamente interesante que hare un copy-paste aqui para los que leeis mi humilde blog.

Las ranas no son de los animales mas listos dentro de la fauna que puebla la naturaleza, pero como todos los animales que están por la parte baja de la cadena alimenticia y que tiene diversos depredadores han desarrollado un avispado instinto de supervivencia.
No obstante, resulta curioso comprobar, que si echas una rana en una cazuela con agua ardiendo, esta salta inmediatamente para intentar salir lo mas rápidamente que pueda y con los menores daños posibles.
En cambio, si echas una rana en cazuela con agua templadita, la rana no salta sino que se acomoda en el fondo de la cazuela y se queda allÃ. Si pones la cazuela al fuego y el agua se va calentando, la rana no se mueve si no que se va aclimatando y se queda tranquila, hasta que al final el agua hierve y la rana muere.
No deja de ser alarmante la similitud que existe entre esta situación y la que sufren muchos inversores y sus patrimonios, me explico :
Si un valor o un Ãndice se desploma un 15-20% en una sesión, la gran mayorÃa de tenedores de esas acciones o Ãndices, van a poner inmediatamente órdenes de venta para salir lo mas rápidamente que puedan y con los menores daños posibles (al igual que la rana en la cazuela de agua hirviendo).
No obstante, si esa misma bajada, se dilata en el tiempo y en lugar de producirse en un dÃa se produce en unos meses, parece como si el inversor, al igual que ocurre con la rana, se aclimatara, o se acostumbrara a unos precios mas bajos y no pone las ordenes de venta hasta que la acción o el Ãndice han bajado ya un 30 o 40%.
Esto ocurre porque los inversores reciben discursos tranquilizadores de los dependientes de los bancos, que desde la cúpula directiva del mismo les han hecho aprender de carrerilla sin llegar ni tan solo a entenderlos ellos mismos. Es como si alguien le dijera a la rana, no te preocupes, que el agua solo está caliente por un error del termómetro pero enseguida va a volver a su temperatura normal. Cuando el agua ya está casi hirviendo, alguien le dice a la rana, tranquila, que ha sido el último fogonazo, a partir de aquà solo puede enfriarse. Después ya es demasiado tarde.
Habrá quién opine que esto se podrÃa solucionar poniendo ordenes automáticas de venta o stop-loss, que, en el caso de que funcionen (si no hay gaps en las cotizaciones o las acciones marquen papel) solo sirven para pasar de una cazuela de agua casi ardiendo a otra en las mismas condiciones.
En un entorno “Value†recomprar a la baja, serÃa como añadir agua frÃa a la cazuela y conseguir asà que la temperatura global de la cazuela fuera soportable, el único problema en este entorno es tener suficiente agua frÃa para conseguir una buena media hasta que el fuego se apague, o lo que es lo mismo, tener suficiente liquidez para recomprar a la baja hasta que los mercados remonten.
Desgraciadamente esta situación se da y se repite muy a menudo entre los inversores individuales y entre los clientes de banca privada cuyos dependientes solo están interesados en vender producto y generar comisiones.
Si la rana hubiera tenido un Family Office, el agua de la cazuela nunca hubiera llegado a hervir, el Family Office, conocedor de toda la situación de la rana y las limitaciones de su fÃsico, hubiera regulado el fuego para que el agua estuviera solo calentita, o en el peor de los casos, le habrÃa buscado otra cazuela alternativa dónde el agua nunca llegue a hervir y que asà la rana y su familia estén a gusto.
Nuestro sistema nervioso colectivo es como el de la rana. A veces necesitamos una sacudida repentina antes de ser concientes del peligro.”
Es propio de la naturaleza humana tardar en entender todos los hechos.
Pero también llega el momento de la verdad cuando desearÃas haber reaccionado más rápidamente.
Y aqui os dejo el comentario tan bueno del que os hablaba:
FarmenSûl said…
¡Croac!
Hola, soy una rana. No lo sabÃa, pero después de leer este artÃculo no me queda más remedio que admitir con toda humildad que lo soy, y que además estoy metido en una olla muy calentita. Y aunque ya sé que esto no es el consultorio de la señorita Pepis, como la cosa va de ranas escaldadas y ni tengo una Family Office ni mi patrimonio da para ser vuestro cliente (snifs), expondré mi caso.
Profesional expatriado, joven pero ya con un 3 delante, sin cargas familiares ni hipoteca ni coche (sólo bici). Después de leerse un par de libros, chopocientas revistas y los blogs estrella, descubre que ha estado haciendo el panoli por inacción, dejando que sus ahorros encojan en una cuenta bancaria sin remuneración y… después de mirarlo y remirarlo se atreve a invertir en otoño de 2006, no en acciones individuales porque sabe que no tiene ni idea, sino en fondos de inversión distribuidos en 5 sectores distintos.
Todo parece ir bien, a pesar del susto de febrero de 2007 y de los análisis que empiezan a decir que la fiesta se acaba (si bien casi todos daban cuerda para rato hasta el 2009-2010: “el DAX subirá hasta los 10000 puntos”). Después de perderse esa mega subida y, aunque con mucho miedo porque todos los Ãndices están aproximándose a máximos históricos, nuestra rana ciclista mete mucho más dinero en fondos escogidos aquà y allá, y en acciones de su propia empresa, saltándose por primera vez los lÃmites de prudencia que recomiendan no dedicar a RV más de (100-edad). Por supuesto, se pega inmediatamente el batacazo en agosto, y alucina con la recuperación de ese otoño (hace ahora un año). Cada vez entiende menos lo que está pasando, pero no vende, porque Peter Lynch decÃa que tal-y-que-tal, y que escapar del agua templada es de cobardes, si has escogido bien (todavÃa no sabÃa que las agencias de “rating” escogen las “AAA” tirando los dados).
Pero el agua se pone cada vez más y más caliente. Cuando acude a su banco, alarmado, le recibe un nuevo asesor, que le convence de que no hay nada que hacer con la mayorÃa de los fondos que han entrado en pérdidas, aparte de esperar a que pase el temporal. Eso sÃ, para bajar su perfil de riesgo, le propone cambiar su fondo BRIC, que todavÃa está en ganancias, por unos certificados súper-seguros de… Lehman Brothers.
Un par de meses después, la cuesta abajo se reanuda y las pérdidas globales, en torno al 20%, empiezan a “doler”. Los análisis empiezan a mostrar de manera clara lo que se viene encima, y la rana, que ha leÃdo a Soros cuando dice que es rico no por sus aciertos sino por saber reconocer cuándo se ha equivocado, quiere salirse cuanto antes. Pero, cavilando, piensa que el gobierno de Estados Unidos no permitirá que todo se desplome hasta después de las elecciones, y presta oÃdos a los cantos de sirena que auguran un inminente rebote. No es lo mismo vender perdiendo un 20% que perdiendo un 10%…
Lo que viene después es historia. Lehman cae, y sus pérdidas se disparan a un 30% (sin contar Lehman, a cero). Ve incrédulo como valores individuales suben y bajan un 20% y hasta un 40% en un dÃa, pero reprime la tentación de especular para intentar compensar pérdidas. Si algo ha aprendido es que no tiene NI IDEA, y que más le vale estudiar mucho antes de jugarse de nuevo sus ahorros.
Cuando las lágrimas de risa os permitan seguir leyendo, mi pregunta, y bien seria, es esta:
Teniendo en cuenta que no necesito ese dinero para vivir, probablemente incluso si la empresa para la que trabajo no aguanta y quiebra… ¿qué es preferible? ¿Sacar el dinero ahora, con pérdidas que deben de ser mayores del 30% y en crescendo, después de estos dos últimos dÃas negros? ¿O hacer tabla rasa y considerar que he invertido casi todo mi dinero “para mi jubilación” y olvidarlo y no tocarlo en 20 o 30 o 35 años, por mucha rabia que me den las tres vueltas al mundo que podrÃa darme con el dinero perdido ahora? ¿O una vez que la olla entra en ebullición no hay vuelta atrás? ¿O, peor, caerá de verdad el sistema y lo único que valdrá -y no durante mucho tiempo- será la liquidez?
